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En 1983, Rodolfo Solmoirago participa del I Congreso Latinoamericano de Danza, realizado en el Ministerio de Educación de Río de Janeiro, Brasil, organizado por el Consejo Brasileño de Danza – C.B.D.D. presidido por Helba Nogueira y el C.I.D.D. UNESCO coordinado por Susana Frugone de Basualdo, siendo Solmoirago el representante oficial más joven de los once países constituidos en el mismo; Cuba: Alicia Alonso, México: Patricia Aulestia de Alba, Chile: Malucha Solari, Venezuela: Belén Lobo, Argentina: Angeles Ruanova, Héctor Zaraspe, entre otros. Al año siguiente ”Rodolfo“, como es conocido por todos sus colegas, desea concretizar lo que quedó escrito en papel y crea un Circuito internacional de intercambio, con el nombre de ”Circuito Latinoamericano de la Danza“, con la idea de hacer de la danza un instrumento de unión entre los pueblos. Con 30 ciudades adheridas a través de sus instituciones culturales oficiales, se encara una gira artística, que se inaugura con el Balé Popular do Recife de Pernambuco, Brasil, con todas las danzas tradicionales y populares de ese país. El proyecto consistía en una base de datos (teatros, patrocinadores, hoteles, espectadores, etc.) para que puedan utilizarlos distintos grupos en vías de profesionalización buscando nuevos mercados y como la mejor fórmula de hermandad ”a cuya sombra las fronteras geográficas desaparecen para dar lugar al deseo generoso de los pueblos de conocerse y amarse más y mejor...“.
A pesar del entusiasmo y después de tres meses de gira, no se contuvo un fracaso económico de grandes proporciones, pues en la gran mayoría de las ciudades no existía ni siquiera el hábito de frecuentar cualquier espectáculo artístico y mucho menos de danza.
Sin renunciar a sus objetivos, Rodolfo Solmoirago se traslada a la conjunción de las fronteras de Argentina, Brasil y Uruguay, lugar de partida de este pionero proyecto, convencido de que el primer paso seria educar y enseñar a la sociedad a valorar el arte de la danza, entes de realizar cualquier acción faraónica de intercambio.
En 1986, inicia en Uruguayana, Brasil un circuito de eventos que incluyen: certámenes, congresos, seminarios y talleres, muestras, exposiciones, etc. y convoca a sus pares a fundar la Asociación Latinoamericana de la Danza – A.L.A.D. con la finalidad de acercar a todos aquellos que eligieron la danza como forma de vida o expresión. Año a año y a lo largo de estos 20 años, se incorporaron más de un centenar de ciudades de nueve países, generando en muchos países las bases de la Reglamentación y Profesionalización de la Danza, así como su verdadero crecimiento artístico y sobre todas las cosas: humano.
EN BRASIL
Lamentablemente en el país pionero, un empresario aprovechó la idea, vendiendo eventos a municipios interesados en promover el turismo o hacer cultura sin tener que aportar sus recursos, o bien a personas totalmente ajenas a la danza que buscan notoriedad y dividendos, esto dió orígen a que academias particulares también utilicen los certámenes para buscar promoción y se desvirtúen totalmente los principios, atrasando en décadas la formación de conciencia profesional y por tal motivo la reglamentación de la profesión de manera efectiva, llegando al punto de que hoy, los profesores de Educación Física tomen ingerencia directa sobre las Academias de Danza.
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